Y si…¿hacemos un poco más?

Y poco a poco, yo le planto cara al miedo. Quité cobarde por “yo quiero, puedo hacerlo” 

La vida – El Canto del loco

El otro día, en la oficina, impartí un taller para que los jóvenes a los que asesoro aprendan a establecer su objetivo profesional.

Uno de los asistentes, comentó, que tenía muy claro su objetivo profesional, o lo que más le apasiona, sin embargo, no había decidido seguirlo porque no lo veía real.

Os aseguro que el trabajo al que se refería era un trabajo que existe, y que es alcanzable, nada descabellado, nada de quiero ser futbolista a lo Cristiano Ronaldo, ni cosas así, como me han planteado alguna vez…

No pude contenerme, y le pregunté por qué no había decidido seguir ese camino, y me dijo que ese día, se había dado cuenta de que le faltaba dar el tercer paso en casi todas sus decisiones: Pasar a la acción.

Una de las primeras cosas que expliqué en el taller es que para conseguir un objetivo hay que seguir tres pasos:

Saber

Querer

Hacer

En esta vida no sirve de nada, saber cocinar, querer cocinar, si no me levanto y me pongo a cocinar. No sirve de nada saber qué he de hacer para viajar, querer viajar, si no voy a una agencia de viajes, o compro los billetes.

La mayoría de nosotros, sabemos, o al menos, sabemos dónde buscar cómo hacer o conseguir casi cualquier cosa que nos propongamos, unos cuantos además quieren conseguirlo, pero muy pocos se ponen a practicar.

¿Cuántas cosas has deseado tener, o conseguir, y no has pasado de desear tenerlas o conseguirlas?

¿Por qué nos pasa esto? Principalmente, por el miedo…

…miedo a que salga mal

…miedo a no ser capaz

…miedo a perder

…miedo al que dirán

…miedo a tantas cosas….

…que yo me pregunto ¿Y si no existiera el miedo? 

Así que me he propuesto que a partir de ahora, antes de tomar cualquier decisión, me preguntaré ¿Cómo reaccionaría, qué haría, si no tuviera miedo?

Puede que me quede como esté en algunas cosas, pero en muchas otras, estoy segura de que daré ese tercer paso, ese salto al “Hacer” que tantas y tantas veces me ha faltado para lograr mis metas.

Te lanzo el reto de que hagas lo mismo ¿Lo aceptas?

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Abre tu mente con estas tres presuposiciones

“La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original”

Albert Einstein

Recuerdo que cuando empecé a formarme en esto del coaching y trataba de explicarle a mi familia y amigos qué era, me miraban con caras raras, así que una de mis intenciones con este blog, además de enseñarte cosas que puedan ser de utilidad para tu día a día, es que puedas aprender un poquito más de esta corriente, que a mi, me ha cambiado la vida.

Hoy quiero hablarte de las presuposiciones de la PNL, porque en mi caso me ayudó mucho a comprender las bases, y a abrir un poquito más la mente, para dar un paso más allá en mi desarrollo personal.

Pero no te me asustes, como siempre, paso a paso, así que lo primero es explicarte qué es eso de PNL, o programación neurolingüística, que seguro que ahora te suena a chino.

La PNL surge de la mano de Grinder y Bandler, y para no aburrirte con su historia, diremos que se basa en la Psicología, y otras ciencias, para investigar cómo aprendemos y nos comportamos las personas.

La PNL es un modelo, por el cual, partiendo de unas presuposiciones, es decir, una serie de cosas que se dan por válidas, establece que nuestro cerebro funciona con un “programa” que aprendemos, y que como lo hemos aprendido lo podemos modificar, cambiar, y enseñar para que sea re-aprendido.

Ese “programa” es diferente para cada persona, porque se compone de las experiencias y vivencias de cada uno, y precisamente por esas diferentes experiencias, es lo que causa que ante un mismo acontecimiento, las personas, no reaccionemos igual, porque no lo interpretamos igual.

Ahora que ya conoces un poquito la PNL, vamos a ver en qué se basa.

1. El mapa no es el territorio

¿Qué quiere decir esto? Que lo que tu ves, sientes o interpretas, no es la verdad verdadera.

Ahora ya sabes que todo lo que nos pasa, es interpretado por nuestro “programa” y que ese programa depende de lo que hayas vivido, aprendido, experimentado…Así que lo que tu interpretas sólo es tu verdad, cualquier otra persona puede experimentarlo de otra manera que será igual de válida para ella.

Lo que quiere decir, es que siempre, siempre, siempre, cabe la posibilidad de que exista otra manera de ver las cosas, de manera que no tomemos nuestro mapa, entendido como nuestra manera de ver las cosas, como la verdad universal.

Hay una imagen que me encanta, que explica muy bien, lo que quiere decir esta presuposición.

Imagen rinoceronte!!

2. Toda conducta tiene una intención positiva para su autor

¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que una persona hace, es porque es bueno para esa persona.

A mi es una de las presuposiciones que más me costó asimilar al principio, cuando la leí, sólo pensaba en miles de conductas que me parecía imposible que fueran con una intención positiva, por ejemplo, la más clara que me vino a la mente: una persona que comete un crimen.

Mi mente, no aceptaba que un robo, un asesinato, cualquiera de las barbaridades que se te ocurran, pudiera tener una intención positiva. Esta cuestión me dejó reflexiva unos días, y al final lo comprendí.

Esta presuposición no entra en si lo que una persona hace es correcto, o no, si está bien o está mal, sino en la razón de por qué hace lo que hace, hay una serie que hacen por la tv, se llama “Mentes criminales” en la que en cada capítulo un equipo de expertos analiza un caso y siempre sacan la historia y el por qué de que esa persona actúe como actúa. Te la recomiendo para que puedas reflexionar a fondo sobre esta cuestión.

Yo he llegado a comprender por qué se comenten muchas de las atrocidades que se comenten, aunque no las comparta ni las defienda.

3.No existe el fracaso, sólo los resultados

¿Qué quiere decir esto? Que nada en lo que fallamos debemos interpretarlo como un fracaso, simplemente como una manera que hemos intentado y no ha funcionado, y preguntarnos siempre, ¿Qué hemos aprendido de esto?

Hay una frase que me encanta, no se de quién es, pero me resulta muy motivadora “Si el plan A no sale bien, recuerda que el alfabeto tiene más letras”

¿Qué te han parecido las presuposiciones? ¿Vas a aplicarlas en algún ámbito de tu vida?

¿Quién eres realmente?

“La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo”

Galileo Galilei

La semana pasada te lancé un pregunta para que empezaras a reflexionar: Qué respondes a la pregunta ¿Quién eres?

¿Alguna vez te has parado a preguntarte, quién eres realmente? La mayoría de personas no llegan a plantearse cuestiones así, pero tu no eres como la mayoría, estás aquí por algo, te has iniciado en tu proceso de descubrimiento y cambio y es hora de que empieces a cuestionarte cosas que hasta ahora no habías hecho.

Por eso, te propongo un ejercicio:

1. Coge papel y boli
2. Escribe tu respuesta a la pregunta ¿Quién es (tu nombre)?

Estoy segura de que has respondido con una de las siguientes opciones:

  • Puedes haberte descrito, ya sea con características de tu imagen física o de tu personalidad, “Soy simpática, cariñosa, morena…”
  • Puedes haber utilizado alguna etiqueta, como tu profesión, que es la más común, “Soy psicóloga”
  • Puedes haber respondido utilizando un rol que desempeñes, por ejemplo, en tu ámbito personal, “Soy mamá”
  • Puedes responder utilizando una etiqueta social, “Soy separada”, “Soy soltera”

Es muy importante que sepas que cualquiera de estas respuestas sólo son etiquetas. Yo misma las he usado en la presentación de este blog “soy psicóloga y coach”

Con ello, no quiero decir que utilizar etiquetas esté mal, pero es importante, saber qué hay detrás.

Antes de empezar cualquier camino, hay que saber de dónde se parte y a dónde se va. Como vamos a hablar de cambio personal, el punto de partida siempre vamos a ser nosotros, por eso vamos a profundizar un poquito más en el concepto de identidad.

Tu identidad es el conjunto de rasgos que te hacen ser una persona única.

Seguramente, ahora te estés preguntando, ¿y no soy todas esas etiquetas? La respuesta es sí, y no.

Existen algunos “problemillas” a la hora de plantearnos nuestra identidad.

El primero de ellos es que no solemos a pararnos a pensar, si las etiquetas que usamos son: etiquetas buscadas o etiquetas impuestas.

Una etiqueta buscada, es un objetivo, un “quiero ser” que tu te has marcado y te reconoces como tal, por tanto, te define.

Una etiqueta impuesta, es una característica que una persona externa te atribuye y que tú eliges si quieres identificarte con ella o no.

¿Cuál es el problema de esta distinción? Que solemos dar más importancia y peso, a la hora de describirnos, a las etiquetas impuestas que a las buscadas, porque pensamos que al venir de fuera son más objetivas, sin embargo no pensamos que muchas veces se cae en el error de las generalizaciones.

Otro “problema” a la hora de identificarnos es confundir rasgos con estados.

A pesar de que todo puede cambiar, se entiende como un rasgo algo con carácter más permanente, que difícilmente, con el paso del tiempo, va a modificarse, aquí hablaríamos, generalmente de las características de personalidad.

Un estado es algo que fácilmente puede cambiar con el paso del tiempo. Por ejemplo, un estado civil, todos empezamos siendo solteros, y algunos, al crecer se convierten en casados, otros en divorciados, otros en viudos…

Así que ahora, me gustaría plantearte un nuevo ejercicio:

1. Coge papel y boli

2. Responde a las preguntas:

  • ¿Quién eres físicamente? Descríbete
  • ¿Quién eres a nivel de personalidad? Descríbete
  • ¿Quién eres a nivel profesional? ¿A qué te dedicas?
  • ¿Quién eres en el terreno personal? ¿Qué roles desempeñas: amigo, pareja, madre, padre….?
  • ¿Quién eres a nivel de aficiones?
  • ¿Quién eres a nivel de pasiones? ¿Qué no dejarías de hacer nunca? ¿Con qué actividades se te pasa el tiempo volando?
  • Y cualquier otra cosa que pienses que forma parte de ti….

¿Cuántas de esas etiquetas han sido elegidas y cuántas impuestas?

En tu mano está que eso siga siendo así o cambiarlo…

¿Qué eliges?

Y esto ¿de qué va?

“Lo importante es no dejar de hacerse preguntas”

Albert Einstein

Antes de empezar con algunos de los contenidos que tengo preparados, me gustaría explicarte qué es eso del coaching y el desarrollo personal, porque cuando uno empieza algo creo que es importante que conozca el camino que va a seguir.

Hay algo que me llama mucho la atención, y es que cuando cualquier cosa se pone de moda, mucha gente comienza a hablar de ello, sin saber realmente en qué consiste.

Me explico, seguro que a estas alturas has oído hablar del coaching o de la inteligencia emocional. Seguro que conoces a alguien que se lo han hecho en su empresa, has leido algún libro en el que se menciona, lo has oido en la tv…, y la palabra de repite en diferentes ámbitos: en la empresa, en el deporte, en el mundo personal…

Pero, ¿sabes realmente qué es el coaching?

Para no aburriros mucho con la historia, os diré que la palabra “coaching”, proviene de un vehículo de transporte específico llamado “kocsi” que se tradujo a varios idiomas, y al castellano como coche. Así que etimológicamente el coaching proviene de un medio de transporte, que al fin y al cabo, es como lo tienes que entender, ya que esta corriente pretende ayudar a las personas a trasladarse del lugar en el que están, al que desean llegar.

El coaching utiliza metodologías de varias corrientes: la PNL, la inteligencia emocional, la psicología, las neurociencias, pero sobre todo, el procedimiento funciona a base de preguntas, ya que se parte de la idea de que todos, tenemos en nuestro interior, todos los recursos necesarios para conseguir lo que nos propongamos.

No se trata de un proceso directivo, así que no acudas a un proceso de coaching pensando que el coach te va a decir lo que tienes que hacer. Sino que la persona que acude a las sesiones, al que se le llama coachee, es el que va a decir qué quiere lograr y el coach va a guiarle para que descubra los medios y recursos que posee para lograr su meta, a través de las preguntas y de ejercicios o dinámicas.

Esa es la intención que tengo con este blog, que vayas aprendiendo, poco a poco, conceptos clave para tu desarrollo personal, tu mejora continua, y que puedas ir poniéndolo en práctica con los ejercicios que te proponga. La idea es que haya un post semanal para que te de tiempo a hacer el ejercicio y seguir la siguiente semana.

Así que, ahora sí que sí, tras esta introducción, empezamos el proceso de cambio en el siguiente post, pero me gustaría que fueras pensando en qué responderías si te preguntara…

¿Quién eres?

Si tienes cualquier duda, o comentario, estaré encantada de leerte.